Participa construyendo la más grande colección de material didáctico

Estrategias para mejorar el rendimiento académico

Cualquier alumno, puede mejorar su rendimiento académico si se presta atención a una serie de factores que van a condicionar que su aprendizaje sea significativo y perdurable en el tiempo. Es de gran importancia adquirir y desarrollar un método de trabajo. Escoger el lugar de estudio es fundamental. El objetivo es que sea un espacio donde el alumno pueda concentrarse, iluminado y acondicionado de tal manera que todos los materiales que pueda necesitar estén al alcance de su mano. La planificación es un concepto clave en el desarrollo del hábito. Partiendo del horario semanal hay decidir cómo organizar su tiempo libre y cuánto va a dedicar a cada una de las materias teniendo en cuenta, su grado de dificultad y el trabajo que implican. No hay que olvidar que adquirir el hábito es cuestión de perseverancia. Por tanto, hay que hacer todo lo posible por crear un programa de estudio que sea realista y que esté adaptado a las necesidades del estudiante. Cada alumno debe desarrollar su método de estudio para organizar y llevar a cabo sus tareas académicas. El orden, es esencial para aprender a organizar su propio material de trabajo (fichas, cuadernos, agenda...). Hay que aprender a distribuir el tiempo de forma flexible para poder llevar las tareas al día. De este modo, y de forma autónoma, el alumno averigua cuál es su ritmo personal de trabajo y por consecuencia, cómo planificarse mejor para optimizar su tiempo. A medida que se va fijando un hábito de trabajo, el alumno, también es más consciente de los mecanismos o estrategias de aprendizaje que utiliza y de la efectividad de éstas. Los cuadros conceptuales, esquemas o resúmenes, son algunos ejemplos de herramientas que el alumno puede utilizar en pro de un aprendizaje significativo.