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Contenido: La revolución industrial. Causas. Otras causas. Etapas. Factores de la revolución industrial. Principios fundamentales de la industrial.

La revolución industrial

La Revolución industrial fue un periodo histórico comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, en el que Gran Bretaña en primer lugar, y el resto de Europa continental después, sufren el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la Historia de la humanidad, desde el Neolítico.

La economía basada en el trabajo manual fue reemplazada por otra dominada por la industria y la manufactura. La Revolución comenzó con la mecanización de las industrias textiles y el desarrollo de los procesos del hierro. La expansión del comercio fue favorecida por la mejora de las rutas de transportes y posteriormente por el nacimiento del ferrocarril.

Las innovaciones tecnológicas más importantes fueron la máquina de vapor y la denominada Spinning Jenny, una potente máquina relacionada con la industria textil. Estas nuevas máquinas favorecieron enormes incrementos en la capacidad de producción.

La producción y desarrollo de nuevos modelos de maquinaria en las dos primeras décadas del siglo XIX facilitó la manufactura en otras industrias e incrementó también su producción.

Así es que en la Revolución industrial se aumenta la cantidad de productos y se disminuye el tiempo en el que estos se realizan, dando paso a la producción en serie, ya que se simplifican tareas complejas en varias operaciones simples que pueda realizar cualquier obrero sin necesidad de que sea mano de obra cualificada, y de este modo bajar costos en producción y elevar la cantidad de unidades producidas bajo el mismo costo fijo.

Causas

Innovaciones tecnológicas

Una multiplicidad de cambios, dieron como resultado una economía y una sociedad completamente diferente. El elemento común de estas transformaciones fue la innovación. La máquina de vapor, inventada por Boulton y Watt, patentada en 1.769 permitió:

- El uso de máquinas en sustitución del esfuerzo humano.
- El reemplazo de las fuentes animadas de energía (trabajo humano o de animales) por las inanimadas (carbón).
- Y la generalización del uso de los minerales como materia prima.
- Sin embargo, las máquinas de vapor existentes eran aún escasas.
- Estos cambios permitieron aumentar la productividad y posibilitaron la aparición y la integración en el mercado de nuevos productos de mayor calidad y menor precio.
- Estas innovaciones abarcaron el conjunto de la economía, desde la agricultura hasta las finanzas, pasando incluso por el comercio internacional.

Aumento demográfico

La población europea inició un proceso de crecimiento conocido como revolución demográfica. Ésta se debió al aumento de la producción de alimentos y, posteriormente, a las mejoras en la medicina (como la invención de la vacuna) y en la higiene La mejora de la alimentación permitió la desaparición de hambrunas.

Este crecimiento demográfico espectacular se explica por una profunda modificación de la natalidad y de la mortalidad. La natalidad se incrementó, por otro lado, se produjo una reducción de la tasa de mortalidad.

La esperanza de vida aumentó notablemente, tanto en Gran Bretaña como en la mayoría de países industrializados.

Desarrollo agrícola

La expansión demográfica hubiera sido imposible sin la ampliación de la oferta de alimentos, lo que exigió una profunda transformación agraria. El crecimiento de la oferta agraria se consignó, mediante el aumento de los rendimientos y la productividad.

La mejora fue debida a dos hechos fundamentales: los cambios en el sistema de cultivo y la nueva estructura de la propiedad. Así como la difusión de la rotación cuadrienal de cultivos (sistema Norfolk), combinando cereales con nabos o trébol.

Este sistema mejoró la fertilidad del suelo al aumentar la provisión de fertilizantes. Con este sistema se permitía alimentar a una cabaña ganadera, cuyo estiércol contribuía, a su vez, a mejorar la fertilidad de la tierra y a aumentar la producción de carne.

A partir de las leyes aprobadas por el Parlamento, las tierras comunales pasaron a ser de propiedad privada, mejorando la productividad y aumentando la producción comercializable tanto de productos agrícolas como de carne, leche o lana.

Desaparecieron los campos abiertos provocando que los propietarios más pobres perdieran sus tierras y se convirtieran en jornaleros. La especialización de determinados productos creó una serie de excedentes de mano de mano de obra que fueron emigrando hacia las ciudades (provenía del pequeño campesino).

Los excedentes aumentaron pudiendo ser comercializable en el mercado y por lo tanto la tierra empezó a ser rentable.
Los capitales se acumularon y por tanto, después se invertirán en la industria.

La agricultura pasó a ser de alto rendimiento capaz de alimentar a mucha población que ya no trabajaba en el campo.

Otras causas

Existencia de capitales

Provienen de la agricultura, pero mayoritariamente proviene del comercio triangular del siglo anterior, pero más específicamente del comercio de esclavos. Consiguió grandes capitales.

Amplio mercado

Gran bretaña abstemia el mercado exterior con el dominio del comercio, pero también desarrolló un mercado interior.

Al incrementar la población consiguió que ésta también incrementara su nivel de vida, esto influyó u propició el desarrollo del mercado nacional (o interior), además el Parlamento eliminó todas las barreras arancelarias (fronteras) propiciando el comercio en todo el territorio.

Rentabilidad capitalista

Existía un grupo de gente que estaba dispuesta a invertir sus capitales para obtener máximos beneficios, este grupo de gente estaba formado por nobles y burgueses.

Importancia del Estado

El Estado apoyó con nuevas medidas a los propietarios, comerciantes, industriales…Y fue partidario del libre comercio o libre cambio.

Etapas

1750-1792. Período de aceleración industrial

Comienza la revolución industrial en Gran Bretaña. Se caracteriza por el desarrollo de la industria textil, las mejoras de Watt incorporadas a la máquina de vapor y el crecimiento de la industria metalúrgica.

Aunque la revolución industrial se estuvo gestando años atrás, es en este período cuando aparece en Gran Bretaña debido a una serie de gobiernos estables, a guerras llevadas a cabo por profesionales que no dañan la economía, a un comercio en expansión, a una clase media que puede optar a un nivel de vida superior y aspirar a ser valorada en términos de distinciones intelectuales, sociales y políticas.

Adam Smith publica La riqueza de las naciones, que representa el pensamiento del liberalismo económico con su planteamiento sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de la naciones, formulando una teoría relativa al crecimiento económico y la importancia de la producción, el comercio y el trabajo.

1792-1815. Período de las guerras napoleónicas

Con las guerras napoleónicas la revolución industrial se vio afectada por la economía de guerra (no hay que olvidar que 1815 es el año de la batalla de Waterloo); como consecuencia se desarrollan las industrias de armamentos, la naval y la textil.

Los sufrimientos que trae consigo la guerra se asocian a la revolución industrial y surgen modificaciones en las reglamentaciones legales como la supresión del sindicalismo.

A medida que la máquina de vapor sustituyó a la rueda hidráulica como fuente de energía, el trabajo se concentró en las ciudades, dando lugar a zonas urbanas que presentaban viviendas de un nivel de calidad muy bajo.

1815-1851. Período de waterloo a la gran exposición

Las naciones europeas intentan seguir a Gran Bretaña en relación a los avances de su industria. Se desarrolla el ferrocarril con una ampliación de su red de comunicaciones, que fue el avance tecnológico promovido por Gran Bretaña más significativo de la época, seguido por los Estados Unidos.

Los inventores americanos destacaron rápidamente en la tarea de patentar diversos medios para ahorrar fuerza de trabajo. Esto se hizo evidente en la Gran Exposición de 1851, donde los americanos llamaron la atención con su segadora McCormick, la máquina de coser y el revólver Colt.

1851-1871. Período de luchas nacionalistas

Este período se denomina así pues coincide con la guerra civil estadounidense y diversas guerras europeas. En esta época Gran Bretaña se convirtió en el taller del mundo, vendía todo lo que era capaz de fabricar y mantenía la supremacía en la industria textil.

La utilización, cada vez mayor, del hierro y del vapor en la navegación amplió el campo de acción de los fundidores de aquel metal y de los constructores de maquinaria. La invención de un acero barato, gracias a los procedimiento de Bessemer y de Siemens, permitió a Gran Bretaña forjar y trabajar un nuevo material y aplicarlo en la construcción de raíles para el transporte ferroviario, pues además un raíl de acero duraba diez veces más que uno de hierro.

John Stuart Mill publica Principios de Economía Política, donde pone en duda que el progreso hubiera disminuido las penalidades de los obreros, y de hecho estos tuvieron que esperar unos años para que los salarios se incrementaran por encima de la subida de los precios; hasta entonces realmente no se habían vistos favorecidos por la revolución industrial.

1871-1900. La época del materialismo

Hacia 1900 el ferrocarril había cuadruplicado su red en el trascurso de una generación con el fin de unir las grandes zonas continentales con los numerosos puertos, en los que atracaban los buques de vapor, y a los cuales el canal de Suez proporcionó una ventaja importante sobre los veleros en relación al transporte intercontinental.

El consumo mundial del carbón se incrementó tan rápido como el kilometraje de vías férreas, mientras que la sustitución del hierro por el acero como material básico en la construcción de máquinas, barcos y edificios contribuyó a la durabilidad de los bienes de la industria pesada, que se producían en cantidades cada vez mayores.

Surgen nuevas técnicas, como los grandes avances de la electricidad y de la industria química. Se introduce el motor de combustión interna, que va a proporcionar nuevas comodidades en el transporte.

Factores de la revolución industrial

La denominada Revolución Industrial tuvo su origen en Gran Bretaña desde mediados del siglo XVIII. Uno de los aspectos más discutidos del estudio de este proceso radica en la explicación de por qué tuvo lugar primero en Gran Bretaña y no en otros países.

Se trata por tanto de pasar revista de una forma sucinta a los principales rasgos de este país en los momentos del "despegue" del proceso industrializador.

Factores políticos

Un régimen político estable, la monarquía liberal, que desde el siglo XVII es el sistema político imperante (mientras en otros países de Europa se refuerza la monarquía absoluta), y que se mantiene libre de las revoluciones que aquejan a otros países europeos.

Las numerosas  guerras en las que se vio envuelto el Reino Unido durante los siglos XVIII y XIX  no provocaron daños en territorio británico. La insularidad actuó en este sentido como una barrera de protección a la que se unía el desarrollo de una poderosa flota de guerra que mantendrá su hegemonía mundial durante los siglos XVIII y XIX.

La existencia de una moneda estable y un sistema bancario organizado: el Banco de Inglaterra fue creado ya en 1694. Estas condiciones no se darán en otros países europeos hasta finales del siglo XVIII.

Factores sociales y económicos

Abundancia de capitales, procedentes, en parte, del dominio comercial británico, pues desde el siglo XVII la marina mercante británica en dura competencia con los holandeses se ha hecho con el control de buena parte de los intercambios comerciales de otros continentes con Europa.

El comercio de productos como el te o el tabaco, y el tráfico de esclavos, había permitido la creación de enormes fortunas, en manos de comerciantes y banqueros. Este comercio colonial proporcionaba a Gran Bretaña materias primas y mercados donde vender sus productos manufacturados.

Incremento sostenido de la capacidad para producir alimentos por parte de la agricultura británica que está conociendo un importante desarrollo, la denominada revolución agraria,  desde la aprobación de leyes que permiten el cercamiento de las propiedades.

Existencia de una abundante mano de obra. La población británica crece a gran ritmo a causa fundamentalmente de los cambios en la agricultura: el suministro constante y creciente de alimentos va terminando con las crisis demográficas. Parte de esa población en crecimiento emigrará a las ciudades y formará la masa de los trabajadores industriales.

La mayor libertad económica a causa de la debilidad relativa con respecto a otros países de organismos como los gremios que suponían un freno a cualquier innovación en las actividades industriales.

No es casual que fuese un británico, el escocés Adam Smith, autor de La Riqueza de las Naciones, quien hiciese la más destacada e influyente defensa de la libertad económica: para Adam Smith la mejor forma de emplear el capital para crear riqueza es aquella en la cual la intervención de los gobiernos es lo más reducida posible. La mano invisible del mercado asigna siempre de la forma más eficiente los recursos económicos de un país.

Abundancia de emprendedores entre los comerciantes y los grandes propietarios de tierra.

Una aristocracia que permite y premia las innovaciones y la creación de riqueza, en contraste con la nobleza de otros países, más tradicional, apegada a la tierra y que desprecia cualquier forma de trabajo productivo.

Menor peso de los impuestos al comercio en el mercado interno: en Gran Bretaña el peso de los impuestos interiores era muy reducido comparado con otros países europeos donde era muy común encontrarse aduanas interiores cada pocos kilómetros lo que convertía al comercio en una actividad poco productiva.

Puede decirse que en Gran Bretaña existía ya un mercado nacional que en otros países sólo existirá cuando se eliminen las aduanas interiores y se cree una importante red de ferrocarriles.

Factores geográficos

Abundancia de hierro y, sobre todo, de carbón. El hierro se encontraba en los Montes Peninos, mientras que el carbón abundaba tanto en Inglaterra como en Gales y Escocia.

De hecho, después de tres siglos de explotación, Gran Bretaña sigue teniendo enormes reservas de carbón. En las proximidades de las minas de carbón se concentrará gran parte del potencial industrial británico en especial con el nacimiento de una fuerte industria siderúrgica básica para proporcionar metales baratos para la construcción de máquinas, ferrocarriles, infraestructuras.

Fácil y constante suministro de agua como fuente de energía, pues el clima, lluvioso, superando de promedio los 1.000 mm anuales y sin estación seca, proporciona corrientes de agua numerosas y constantes. La energía hidráulica desempeñará un importante papel en los años previos a la difusión de la máquina de vapor.

El factor "insular": abundancia de puertos que facilitan el comercio nacional e internacional. Este factor unido a la existencia de muchos ríos navegables (y canales que se construirán) favoreció la creación muy temprana de un mercado nacional con las ventajas que supone contar con un mercado de gran tamaño a la hora de acometer inversiones.

Principios fundamentales de la industria

Uno de los principios fundamentales de la industria moderna es que nunca considera a los procesos de producción como definitivos o acabados. Su base técnico-científica es revolucionaria, generando así, el problema de la obsolescencia tecnológica en períodos cada vez más breves.

Desde esta perspectiva puede afirmarse que todas las formas de producción anteriores a la industria moderna (artesanía y manufactura) fueron esencialmente conservadoras, al trasmitirse los conocimientos de generación en generación sin apenas cambios.

Sin embargo, esta característica de obsolescencia e innovación no se circunscribe a la ciencia y la tecnología, sino debe ampliarse a toda la estructura económica de las sociedades modernas. En este contexto la innovación es, por definición, negación, destrucción, cambio, la transformación es la esencia permanente de la modernidad.

Principios fundamentales de la industria moderna es que nunca considera a los procesos de producción como definitivos o acabados. - El desarrollo de nuevas tecnologías, como ciencias aplicadas, en un receptivo clima social, es el momento y el sitio para una revolución industrial de innovaciones en cadena, como un proceso acumulativo de tecnología, que crea bienes y servicios, mejorando el nivel y la calidad de vida.

Son básicos un capitalismo incipiente, un sistema educativo y espíritu emprendedor. La no adecuación o correspondencia entre unos y otros crea desequilibrios o injusticias. Parece ser que este desequilibrio en los procesos de industrialización, siempre socialmente muy inestables, es en la práctica inevitable, pero mensurable para poder construir modelos mejorados.

Fuentes: es.wikipedia.org / rincondelvago.com / monografias.com

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